El cine fue oficialmente inaugurado como espectáculo en París, el 28 de diciembre de 1895. Desde entonces ha experimentado una serie de cambios en varios sentidos. Por un lado, la tecnología del cine ha evolucionado mucho, desde el primitivo cinematógrafo mudo de los hermanos Lumière, hasta el cine digital del siglo XXI. Por otro lado, ha evolucionado el lenguaje cinematográfico, incluyendo las convenciones del género, creando así los géneros cinematográficos. En tercer lugar, ha evolucionado con la sociedad, surgiendo así distintos movimientos cinematográficos y cinematografías nacionales.
En Estados Unidos, el cine tuvo un éxito arrollador, por una peculiar circunstancia social: al ser un país de inmigrantes, muchos de los cuales no hablaban el inglés, tanto el teatro como la prensa o los libros les estaban vedados por la barrera idiomática, y así el cine mudo se transformó en una fuente muy importante de esparcimiento para ellos.
Oliendo este negocio, y basándose en su patente sobre el kinetoscopio, Thomas Alva Edison intentó tomar el control de los derechos sobre la explotación del cinematógrafo. El asunto no sólo llegó a juicio, de Edison contra los llamados productores independientes, sino que se libró incluso a tiro limpio. Como consecuencia, los productores independientes emigraron desde Nueva York y la costa este, donde Edison era fuerte, hacia el oeste, recientemente pacificado. En un pequeño poblado llamado Hollywood, encontraron condiciones ideales para rodar: días soleados casi todo el año, multitud de paisajes que pudieran servir como locaciones, y la cercanía con la frontera de México, en caso de que debieran escapar de la justicia. Así nació la llamada Meca del Cine, y Hollywood se transformó en el más importante centro cinematográfico del planeta.
Suele hablarse de cine mudo, de la época silente o muda, y esto no es del todo exacto aunque es cierto que las proyecciones no podían por sí mismas sino mostrar imágenes en movimiento sin sonido alguno. Pero las proyecciones en las salas iban acompañadas de la música tocada por un pianista o una pequeña orquesta y además comentada por la voz de un explicador, imprescindible figura que hacía posible que multitudes analfabetas o inmigrantes desconocedores del idioma entendieran la película. Además las productoras encargaban partituras originales para sus películas más prestigiosas, con lo que al cine ya sólo le faltaba hablar, pero se tenía ya la concepción de una obra creada entre la imagen y el sonido. El cine mudo, en realidad, mudo del todo, en cierto modo no era.
En esos años, la técnica de contar una historia en imágenes sufrió una gran evolución. Los primeros cineastas concebían al cine como teatro filmado. En consecuencia, los escenarios eran simples telones pintados, y se utilizaba una cámara estática. A medida que pasó el tiempo, los directores aprendieron técnicas que hoy por hoy parecen básicas, como mover la cámara (por ejemplo, el travelling) o utilizarla en ángulo picado, contrapicado), pero que en esa época eran ideas revolucionarias. También se pasó desde el telón pintado al escenario tridimensional, por obra especialmente de los filmes históricos rodados en Italia en la década de los años diez (Quo vadis? o Cabiria).
Dos cineastas fueron claves en este proceso. En Estados Unidos, David W. Griffith, con El nacimiento de una nación e Intolerancia, cambió el cine para siempre, hasta el punto que se afirma que con él nace de verdad el lenguaje cinematográfico. En la Unión Soviética, otro tanto realiza Sergéi Eisenstein, con películas claves como El acorazado Potemkin u Octubre, entre otras; a Eisenstein se le debe el llamado montaje de atracciones, que busca mezclar imágenes chocantes para provocar una asociación emocional o intelectual en el público. Gracias a ellos, y a los expresionistas alemanes ya mencionados, el lenguaje fílmico alcanza su madurez en la década de 1920.
El cine, como manifestación artística, cuenta con diversos movimientos o corrientes a lo largo del siglo XX. Las escuelas estéticas constituyen un conjunto de movimientos expresivos innovadores de la historia del cine. En algunos casos, supone la ruptura con los estilos anteriores, sobre todo del cine clásico de Hollywood, y en otros casos suponen un desarrollo de los estilos predecesores. El cine de Vanguardia, supone una ruptura en la narrativa del cine convencional.
En cuanto al cine, se diferencian tres etapas en el movimiento vanguardista. En primer lugar, se encuentra el cine impresionista, representado por Abel Gance y René Clair. En segundo lugar está el cine surrealista francés y el cine abstracto alemán. Por último, se halla el cine independiente o documental.
Un blog para cinefilos que deseen como aprender a apreciar una pelicula en su totalidad. A disfrutarla hasta el ultimo segundo de proyeccion y que nos deje algo en el alma para el resto de nuestras vidas
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sábado, 4 de mayo de 2013
miércoles, 15 de junio de 2011
KIWI : La fuerza de las imagenes
Para saber bien como aprender a apreciar una película, a veces tenemos que partir conectándonos con nuestros sentimientos de a poco, con algún cortometraje por ejemplo. La fuerza de estos mismos está (valga la redundancia) en lo inteligente de sus realizadores en contar una historia en pocos minutos. Si la historia es buena y la música que acompaña también, estaremos transportados a pequeños cuentos a los pocos segundos, sino, vá a ser un verdadero fastidio.
Un buen realizador de cortometrajes escoje de forma detallada todas y cada una de sus imágenes de tal manera que cada encuadre nos debe decir algo en sí, cada toma es perfectamente muy bien iluminada y cada segundo es de suma importancia para transmitir el cuento. Ninguno falta y ninguno debe faltar, todos en un solo objetivo desde el inicio hasta el ultimo segundo de proyección. Como pequeño ejemplo es un deber ver el corto animado "KIWI" (2006), una pequeña historia tesis de un realizador joven que junto a una solida y muy sencilla banda sonora, nos cuenta de los sueños de una pequeña ave que por tener pequeñas alas está imposibilitada de volar, pero no de soñar. La historia es simple y triste pero la metáfora, si logran entenderla, nos dice en pocas palabras (o imágenes en este caso), que nuestros sueños nunca deben ser truncados por las imposibilidades que nos pone la vida por delante, que siempre debemos avanzar en pos de ellos hasta el final sin importar hasta donde lleguemos. Solo así, siendo fieles a nuestros deseos seremos felices
Un buen realizador de cortometrajes escoje de forma detallada todas y cada una de sus imágenes de tal manera que cada encuadre nos debe decir algo en sí, cada toma es perfectamente muy bien iluminada y cada segundo es de suma importancia para transmitir el cuento. Ninguno falta y ninguno debe faltar, todos en un solo objetivo desde el inicio hasta el ultimo segundo de proyección. Como pequeño ejemplo es un deber ver el corto animado "KIWI" (2006), una pequeña historia tesis de un realizador joven que junto a una solida y muy sencilla banda sonora, nos cuenta de los sueños de una pequeña ave que por tener pequeñas alas está imposibilitada de volar, pero no de soñar. La historia es simple y triste pero la metáfora, si logran entenderla, nos dice en pocas palabras (o imágenes en este caso), que nuestros sueños nunca deben ser truncados por las imposibilidades que nos pone la vida por delante, que siempre debemos avanzar en pos de ellos hasta el final sin importar hasta donde lleguemos. Solo así, siendo fieles a nuestros deseos seremos felices
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